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La comunidad sorda tiene una esperanza en la Fundación Humanidad

Miguelina Román, presidenta de la Fundación.

Miguelina Román, presidenta de la Fundación.

DISTRITO NACIONAL. República Dominicana.-  En una navidad la familia Guzmán Román descubrió que su hijo, hoy con 15 años de edad, era sordo.

Fue durante esa celebración que un sobrino de la familia detonó un tumba gobierno, sí, uno de esos fuegos artificiales que suenan tan duros que a todos espantan. Al escuchar aquel gran estruendo toda la casa tembló del susto, sin embargo, el pequeño Juan Miguel Guzmán Román, con apenas 3 años de edad, ni se inmutó, y así empezó la historia.

Un médico especialista diagnosticó en Juan Miguel una sordera profunda, lo que motivó a su madre Miguelina Román a apoyar la comunidad sorda en República Dominicana.

Hoy la Fundación Humanidad es toda una realidad y su principal objetivo es elevar que las cifras de los sordos suba en las universidades, ya que el país tiene unas 97,735 personas sordas y solo el 8% puede hacer una carrera.

“En la fundación nos vamos a enfocar en ayudar a la comunidad sorda, especialmente a las más necesitadas, que puedan terminar el bachillerato y dedicarse a un oficio, que lo incluyan en el sistema laboral, ya que ser sordo no es una incapacidad, más bien es una condición que tienen algunas personas que hablan otro idioma”, explicó Román, presidenta de la Fundación, al momento de presentar la entidad.

Román dice que Juan Miguel es brillante, se maneja bien, se integra a sus amigos y familias que no tiene su condición, escucha cuando tiene sus implantes y se desenvuelve perfectamente en sus quehaceres. “Entonces, si estas personas necesitan desarrollarse para vivir con su condición por qué no ofrecerles los medios”.

Otro tema en el plan de trabajo de la entidad sin fines de lucro es capacitar a la comunidad sorda adulta, que salgan de sus casas con todo pago a formarse en pintar, manualidades… “algunos no están alfabetizados y nosotros les vamos a dar ese apoyo. Que aprendan a leer, escribir y las lenguas de señas”, informó.

Otro propósito es reconocer a la comunidad sorda y con el síndrome de Usher -trastorno ocular que causa un deterioro de la visión, es la condición más común que afecta tanto la audición como la visión- como parte integral de nuestra sociedad, así como aunar esfuerzos para su inclusión social.

“Esta es una realidad que toca fibras sensibles de nuestra piel. Por esto, estamos aquí luego de 20 años trabajando con el más necesitado en el anonimato. Pero, ahora, estamos confiados que si queremos un mayor alcance debemos trabajar en unidad con la prensa, la sociedad civil, los docentes y las familias. Queremos aportar nuestro grano de arena para que estos jóvenes tengan un sano desarrollo”, expresó.

 

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